La R1 Race es un modelo exclusivo para pista que incorpora tecnología de vanguardia desarrollada por Yamaha gracias a su participación en carreras de máximo nivel. La R1 Race es una descendiente directa de la YZF-R1M, diseñada para demostrar el extraordinario comportamiento de la R1 en circuito.
Quien busca una R1 Race no está buscando simplemente una moto potente. Busca una experiencia mucho más directa, más física y más exigente. Y una que solo tiene sentido sobre el asfalto de un circuito.
La Yamaha R1 Race representa uno de los nombres más reconocibles dentro del universo supersport. Desde hace más de dos décadas, la saga R1 ha evolucionado manteniendo intacta una filosofía muy concreta. En 2025 esa filosofía llega a su conclusión lógica: una moto de circuito puro, sin homologación para carretera, construida exclusivamente para pilotar sin límites en pista.
La personalidad de la R1 Race empieza en su motor CP4 crossplane de 998 cc, una mecánica desarrollada directamente a partir de la experiencia de Yamaha en MotoGP. No es solo cuestión de potencia. Lo que diferencia a la Yamaha R1 Race es cómo entrega esa potencia: con una secuencia de encendido irregular que genera un par fuerte, lineal y extraordinariamente aprovechable en cada salida de curva.
A nivel visual, la R1 Race mantiene ese diseño agresivo y compacto que lleva años convirtiéndola en una referencia dentro de las superbike modernas. La aerodinámica inspirada en la YZR-M1, los nuevos alerones desarrollados junto al equipo Yamaha Factory Racing y su posición de conducción radical dejan claro desde el primer vistazo cuál es su territorio natural.
Parte del prestigio de la Yamaha R1 Race viene de cómo transmite sensaciones reales a quien la conduce. En comunidades de usuarios y aficionados sigue apareciendo una idea repetida: la R1 Race conserva un carácter muy particular incluso frente a motos más modernas o tecnológicamente más recientes.
El corazón de la Yamaha R1 Race es un motor CP4 de 998 cc refrigerado por líquido, con tecnología crossplane y una potencia de 200 CV. Al no tener que cumplir restricciones de emisiones para circular en carretera, incorpora un nuevo sistema de admisión y empujadores de válvulas optimizados que exprimen al máximo el rendimiento en pista.
La electrónica es de competición pura. Una IMU de seis ejes que recopila datos 125 veces por segundo trabaja junto al control de tracción (TCS), control de derrape (SCS), control de frenado (BC), control de elevación (LIF), control de salida (LCS), gestión del freno motor (EBM) y el sistema Quickshift (QSS). Todo ello gestionado a través del acelerador ride-by-wire YCC-T, que reproduce con precisión la sensación de un acelerador de cable convencional.
El chasis Deltabox de aluminio de la Yamaha R1 Race está diseñado para ofrecer rigidez y precisión en conducción deportiva extrema. La horquilla invertida KYB de 43 mm ha sido completamente rediseñada para 2025, con regulación independiente en cada barra y un nuevo revestimiento Kashima. El sistema de frenos es igualmente nuevo: bomba radial y pinzas monobloque Brembo Stylema con doble disco delantero de 320 mm, el conjunto más capaz que ha llevado una R1 en toda su historia.
Otro aspecto importante en la R1 Race es la aerodinámica. Los nuevos alerones de fibra de carbono, desarrollados en colaboración con el equipo de fábrica, aumentan la carga sobre el tren delantero y mejoran la estabilidad a alta velocidad. El asiento ha sido renovado con un material de mayor agarre que facilita el movimiento del piloto en las curvas.
La posición de conducción, claramente enfocada al pilotaje deportivo, transmite desde el primer momento que la Yamaha R1 Race está pensada para conducción exigente. El resultado es una superbike extremadamente precisa, intensa y con una capacidad de aceleración que sigue situando a la R1 entre las referencias absolutas del segmento supersport en circuito.
La R1 Race no es una moto para pasar desapercibido. Es una superbike de circuito creada para quienes entienden el pilotaje como algo más que velocidad.
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